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El Fracaso de la Razón / Lo único que existe es la magia, todo lo demás son explicaciones parcializadas

La imaginación no es un estado: es la existencia humana en sí misma.

William Blake.


Nos encontramos con que allí donde la ciencia ha avanzado al máximo, la mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza lo que ella misma ha puesto en ella. Nos hemos encontrado con una huella extraña en las playas de lo desconocido. Hemos inventado, una tras otra, las más profundas teorías tratando de explicar su origen. Al fin, hemos podido determinar la criatura que dejó la huella. ¡Y ved!: la huella es nuestra.

Arthur Eddington 


Cosmos
Quién contiene a la diversidad y es la Naturaleza
quién es la amplitud de la tierra y la rudeza y sexualidad de la tierra
y la gran caridad de la tierra, y también el equilibrio
quién no ha dirigido en vano su mirada por las ventanas de los ojos
o cuyo cerebro no ha dado en vano audiencia a sus mensajeros
quién contiene a los creyentes y a los incrédulos
quién es el amante más majestuoso
quién, hombre o mujer, posee debidamente su trinidad de realismo
de espiritualidad y de lo estético o intelectual
quién después de haber considerado su cuerpo
encuentra que todos sus órganos y sus partes son buenos
quién, hombre o mujer, con la teoría de la tierra y de su cuerpo
comprende por sutiles analogías todas las otras teorías
la teoría de una ciudad, de un poema
y de la vasta política de los Estados
quién cree no sólo en nuestro globo con su sol y su luna
sino en los otros globos con sus soles y sus lunas
quién hombre o mujer, al construir su casa 
o para un día sino para la eternidad
ve a las razas, épocas, efemérides, generaciones.
El pasado, el futuro, morar allí, como el espacio
indisolublemente juntos.

Walt Whitman


…el espíritu es a la vez completamente trascendente al mundo y completamente inmanente al mundo y esa es la más notoria (e inevitable) paradoja del espíritu…

Ken Wilber


El mundo no es sino un lienzo para nuestra imaginación.

Henry David Thoreau


La imagen más crudamente antropológica que podemos hacernos de una deidad espiritual difícilmente podrá estar más lejana de una realidad que la que podamos concebir en términos de esas ecuaciones métricas matemáticas.

Arthur Eddington


El Universo está compuesto de música y no de materia

Werner Heisenberg


   Cuando al padre de la teoría cuántica Max Planck (Premio Nobel en Física, 1918) le preguntaron si la ciencia podría ser un sucedáneo de la religión respondió: “No para una actitud mental escéptica; porque la ciencia exige también un espíritu creyente. Cualquiera que haya participado con seriedad en cualquier clase de trabajo científico sabe que a la entrada del templo de la ciencia está escrito sobre la puerta: Necesitas tener fe. Es algo que los científicos no pueden prescindir. Quien está manejando un montón de resultados obtenidos de un proceso experimental debe representarse imaginativamente la ley que anda persiguiendo. Luego debe encarnarla en unas hipótesis imaginarias. La facultad de razonar por sí sola no le va a ayudar a dar un solo paso adelante, pues de un caos de elementos no puede surgir orden alguno, a menos que intervenga la cualidad creadora de la mente, que es capaz de construir el orden por un proceso sistemático de eliminación y selección. Una y otra vez, el plan imaginativo sobre el que se intenta construir ese orden se viene abajo, y entonces tenemos que intentar otro plan. Esa capacidad de visión imaginativa y de fe en el éxito final son indispensables. El puro racionalismo no tiene sitio aquí.”
   Al fin y al cabo, una explicación constituye siempre y únicamente una proposición que reformula las observaciones de un fenómeno en un sistema de conceptos aceptables para un grupo de personas que comparten un mismo criterio de validación por consenso. Por eso, la magia (por ejemplo) es tan explicativa para los que la aceptan, como la ciencia lo es para los que la aceptan. ¿Pero cómo se produce la imaginación? ¿No es acaso un evento mágico que simplemente sucede sin que podamos llegar a captar racionalmente ni un ápice de su funcionamiento?
   Para formular una teoría o hipótesis hace falta mucha imaginación y nunca la pura inducción podría ser suficiente ni crear una visión completa del mundo. La imaginación no es fuente de engaño e ilusión que sirve únicamente a ilusionistas y escritores de fantasía, sino una capacidad de percibir lo que uno no conoce, de intuir lo que no se puede comprender, de ser más de lo que uno puede saber. El propio Platón no sintiéndose satisfecho con las limitaciones del lenguaje verbal, discursivo y racional, no dudó en acudir al lenguaje poético, evocando en el oyente imágenes implicadas en una comprensión de un tipo completamente diferente. Jeroglífico, representación arquetípica, mito que encierra significados ocultos irrefutables, la imagen no es una manera imprecisa de pensar ni tampoco es una ilusión, sino más bien una forma de almacenamiento cultural. La imagen es una transformación de la conciencia de otras dimensiones de la sensibilidad no habitualmente delimitadas por el pensamiento. Así, uno puede sentirse conmovido por un relato mítico, una canción puede evocar imágenes y recuerdos con contenido emocional y un flash intuitivo puede provocar una revelación que modifica para siempre un punto de vista existente previamente, todo esto sin comprenderlo intelectualmente. Así también, tararear una canción que nunca se ha oído o visualizar imágenes que nunca se han visto consiste en una capacidad de pensar que proviene de dichas imágenes despertando la inspiración inicial que luego puede devenir en una nueva creación mediante procesos de transformación hasta plasmarlas en el mundo más material de lo concreto. Este proceso es vital para el arte y la poesía, pero también lo es para la ciencia.
   Pero en sí, releyendo estas líneas, este texto pareciera ser una absurda justificación de la vivencia de toda la magia natural que acontece a nuestro alrededor a cada momento y en todo lugar, como si tal cosa fuese necesaria, o como si por más que quisiésemos prescindir de estas experiencias pudiésemos lograrlo. Al respecto Arthur Eddington ironiza con gran sarcasmo acerca de la gran diferencia que encierra la descripción de un modelo matemático explicativo sobre el movimiento del oleaje en el mar, basándose en las leyes de la Hidrodinámica, en comparación con un poema inspirado en el mismo fenómeno. Al respecto concluye: “La magia de las palabras evoca la escena. Nos hacen volver a sentir la proximidad de la naturaleza, unidos a ella hasta llenarnos de alegría ante las olas que bailan iluminadas por el sol, o sentirnos sobrecogidos a la luz de la luna que se refleja sobre el lago helado. No fueron momentos en que nos sintiéramos rebajados ante nosotros mismos. No los recordamos diciéndonos: Es una desgracia que un hombre en el pleno uso de sus sentidos y capaz de comprender las cosas científicas se deje embaucar de esa forma. La próxima vez llevaré conmigo la Hidrodinámica de Lamb. Para nosotros, es bueno vivir momentos como ésos. La vida quedaría chata y estrecha si el mundo que nos rodea no tuviera para nosotros otro significado que el de poderlo pasar y medir con los instrumentos de la física, o el de poderlo describir por medio de símbolos métricos matemáticos.” Es absolutamente necesario para la integridad y salud de todo ser humano experimentar esa sensación de goce y plenitud que se producen frente a un evento impactante de la naturaleza, aunque tal hecho resulte inexplicable. Sólo queda admitir que en esos estados captamos algo de la auténtica relación que nos vincula con el mundo – relación de la que el análisis puramente científico de su contenido no nos proporciona el menor indicio-. Y si de rigor y veracidad se tratara, son los ‘hechos duros’ de la ciencia los que son sustancialmente ingenuos respecto a una imagen de múltiples dimensiones desconocidas pero todas ellas entrelazadas a una realidad inmanente. Somos más de lo que sabemos, por ello la ciencia nunca puede abarcar la totalidad del Ser. “Las almas repudian todo encierro, las cruces dejaron de llover” o también “las luces que saltan a lo lejos no esperan que vayas a apagarlas, jamás” cantaba Spinetta. La verdad no se puede conocer a través de un proceso de análisis intelectual, de la crítica o de la racionalidad comunicativa; ni puede administrarla socialmente una elite filosófica o religiosa de ‘los mejores y más inteligentes’. Dado que, en un sentido profundo, el conocer es una forma de falsa conciencia, las élites son materializaciones institucionales de esta falsa conciencia.
   En una analogía metafórica podemos percibir a la ciencia y a la magia como dos hermanas que caminaban juntas. Una de ellas que manifiesta como virtudes distintivas la serenidad y la claridad se mantiene sobre el sendero cristalino mientras que la otra, inquieta y caprichosa, decide separarse para tomar otro camino, el cual resultará largo y tedioso. Miles de años después ambas se reencuentran en su destino original, y mientras que la magia arribó con milenios de anticipación, aguardando pacientemente a su ‘otra yo’, la ciencia decidió rodear el camino, lo cual le implicó múltiples tropiezos en buena medida detonados por su soberbia y su desconfianza –pero al parecer ese era su ineludible destino. Y si quisiéramos definir el término ciencia como “conocimiento” y diferenciarla de la religión hay que tener en cuenta que gran parte de la argumentación para sostener tal dicotomía se basa en definiciones seleccionadas de antemano para producir precisamente el efecto deseado. No es que sean en sí tan diferentes. Así es como, volviendo a la astrología (citada en apartados anteriores), los arquetipos representados por Mercurio y Júpiter forman una polaridad. Ellos son los regentes de los signos Géminis y Sagitario, respectivamente. Y mientras que el eje representa todo lo que involucra de alguna manera al conocimiento, el primero encarna al raciocinio y la mente concreta carente de intuición y de fe, mientras que el polo opuesto representa lo filosófico-religioso que se aparta de la utilización de la mente concreta para construir creencias. En otra faceta, la energía de Jupiter involucra también el poder de síntesis, así si nuestra tendencia fuera la de polarizarnos a lo mercuriano y enceguecernos por categorizar el mundo en términos y conceptos cerrados, no habría ningun avance en el conocimiento, porque nunca llegaría una visión superior que englobe otros órdenes y realice una nueva síntesis. En sí, en los hechos, ambos polos son opuestos complementarios, y así no existe forma de conocimiento que no implique la fe, del mismo modo que no hay dogma religioso sin "escrituras sagradas". Así, todo sistema de creencias (y esto incluye a las ciencias) podría ubicarse en un polo u otro, resultando de gran dificultad para los más dogmáticos percibir que no existe un polo sin el otro.
  Nuevamente cito a Planck, refiriéndose a la ciencia como un proceso que consiste en el descubrimiento de un nuevo misterio cada vez que se piensa haber resuelto alguna cuestión fundamental: “La ciencia es incapaz de resolver el misterio último de la naturaleza. Y ello se debe, en un último análisis, a que nosotros mismos formamos parte de la naturaleza, y por tanto del misterio que estamos intentando resolver. También, en cierta medida, la música y el arte son intentos de resolver, o al menos de expresar ese misterio. Pero, en mi opinión, cuanto más progresamos en todos estos campos, tanto más nos ponemos en armonía con la misma naturaleza.” Por su parte Eddington aporta “Si tuviéramos que expresar en palabras la verdad esencial que se nos revela en la experiencia mística, diríamos que sentimos que nuestra mente no es algo parte del mundo, y que los sentimientos de alegría o de melancolía, u otros aún más profundos que tenemos no son solamente nuestros, (…) trasciende los estrechos límites de la propia conciencia individual –que en último término, en la raíz, la armonía y la belleza de la faz del universo son una misma cosa que la alegría que transfigura la faz del ser humano que las contempla. (…) Para algunos, la sensación de la presencia divina irradiante en el alma es uno de los aspectos más evidentes de la experiencia de la realidad. En su opinión, quienes carecen de ese sentimiento serían comparables a quienes carecen de sentido del humor”

Figura 5: Somos pasto sonando el viento (foto: L. H.).


   Para concluir, el advenimiento de una transformación social se dará como consecuencia de la transformación personal en un mundo en constante cambio que demanda que estemos a la altura de las circunstancias. Se puede vislumbrar la tendencia de que dicha transformación será opuesta a todo dogma, resistiéndose a crear estructuras jerárquicas. Lo que pulsa este cambio es algo muy antiguo presente en todo y en todos y forma parte de los ciclos inmanentes a la existencia. El isomorfismo entre la organización de la conciencia humana y la del cosmos en general es un hecho ampliamente aceptado como un axioma fundamental por la psicología transpersonal. La misma fuerza que produjo a los humanos a partir de las amebas produce adultos a partir de infantes, afirma Wilber. Podríamos agregar que, siendo la evolución de la consciencia inevitable e inclusiva, la misma fuerza que hace que un niño crezca también hace que una persona "normal" se transforme en mística.
   Este tiempo reclama creatividad, despertar todo aquello dormido en nosotros, o que perdimos cuando dejamos de ser niños al crecer en una sociedad castradora. Tal vez ahora, al tratar de integrar la magia y la ciencia, el arte y la tecnología, se consiga torcer el rumbo de la historia y generar por fin algo nuevo, una manera diferente de organización y de relación donde hasta ahora otros intentos anteriores han fracasado. Citando una vez más a Artaud decía: “No hay nadie que haya escrito jamás, o pintado o esculpido, modelado, construido, inventado, a no ser para salir del infierno.” Y reafirmaba: “El arte tiene un deber social que es el de dar salida a las angustias de la época”.
   Quizás todo lo dicho anteriormente como limitaciones de la visión científica actual, y los paradigmas con los que se erige esta Cultura / Civilización Global se base fundamentalmente en el alejamiento de la visión mística de la realidad. Percepción y epistemología van de la mano y dependen del grado de consciencia alcanzado por cada individuo el nivel de profundidad en el análisis de algo dado. Si por ejemplo, disponiendo de todo el conocimiento científico fisiológico y biológico sobre el funcionamiento de un ser humano, y contando con todos los recursos disponibles se intentara construir un ‘robot humano’ basándose en todo ese conocimiento, seguramente se lograría construir una máquina muy compleja y parecida a nosotros pero habría algo que le faltaría indefectiblemente a ese robot para ser realmente humano. Eso que le falta al robot más perfecto del mundo para llegar a ser un humano es algo de lo que esta ciencia no puede decirnos nada. Sin duda, una energía extra ingresa en un ser para darle vida, una identidad propia, autonomía, capacidad de desarrollarse, respirar y regenerar células, tomar decisiones, capacidad artística, imaginación pensamiento propio, etc. y transformarlo en algo más que una simple máquina perfecta.

Aquél, que habita en todas las cosas,
y sin embargo es diferente a ellas,
a quien ninguna cosa conoce,
cuyo cuerpo son todas las cosas,
que controla todo desde adentro.
El es tu alma, el Controlador Interno,
el Inmortal.

Brahad-aranyaka (Upanishad). 3.7.15.


   Las fronteras del conocimiento se encuentran precisamente en las articulaciones entre los distintos niveles de organización que bien particionamos creando doctrinas científicas especializadas para cada uno de ellos. Pero, ¿qué los articula y crea ese nivel superior que los envuelve y hace que funcionen como un todo? El sabio budista Nagarjuna afirmaba: “Las cosas derivan su ser y su naturaleza de su dependencia mutua y en sí mismas no son nada.”  Vinculado a esto encuentro oportuna una cita de palabras de Albert Einstein: “Pero no deberíamos deducir de aquí que el pensar inteligente no desempeñe ningún papel en la formación del objeto y de los juicios éticos. Cuando alguien se percata de que para alcanzar un fin son necesarios ciertos medios, esos mismos medios se convierten por ello en fin. La inteligencia nos permite aclarar la interrelación entre los medios y los fines. Pero el puro pensar no nos sirve para orientarnos en lo relativo a los fines últimos y fundamentales”. Y refiriéndose a esos fines fundamentales decía: “sencillamente están ahí, esto es, como cualquier otro ser vivo, sin que sea necesario buscar una justificación a su existencia. (…) No se debe intentar justificarlas, sino más bien dejarse impregnar por su naturaleza clara y simplemente.” Einstein enfatizaba sobre alcanzar el desarrollo libre y responsable del individuo de modo que sea capaz de poner sus energías libre y alegremente al servicio de toda la humanidad, sin lugar a divinización de ninguna nación, de ninguna clase determinada, menos aún de ningún individuo y expresaba “cualquier medio que no cuente tras sí con un espíritu vivo no pasa de ser un instrumento romo”.
   Al respecto Wolfgang Pauli enunciaba: “Lentamente surgen imágenes, fantasías o ideas internas que compensan la situación exterior y revelan como posible la aproximación entre los polos de la antítesis. Consciente del desarrollo de todos los intentos inmaduros que en pos de la unidad se han hecho a lo largo de la historia del pensamiento humano, no me atrevo a hacer predicciones sobre el futuro. Pero, contrariamente a una estricta división de la actividad del espíritu humano en compartimentos separados –división que prevalece desde el siglo pasado– considero que el anhelo de superación de los opuestos, extensivo al logro de una síntesis que abarque a un tiempo a la comprensión racional y a la experiencia mística de la unidad, constituye el mito, confesado o no, de nuestro tiempo y de la época actual.”
   Eddington expresaba: “Pienso que el primer paso para alcanzar un amplio conocimiento del hombre debe consistir en despertar su capacidad imaginativa en relación con las facultades superiores de su propia naturaleza, de modo que éstas dejen de ser callejones sin salida y pasen a abrirse a un mundo espiritual, un mundo hecho en parte, sin duda, de ilusión, pero en el que el ser humano habita no menos que en el mundo, asimismo ilusorio, que le revelan sus sentidos. (…).

Somos creadores de músicas
Y fabricantes de sueños,
Que vagamos por desnudos arrecifes
Y nos sentamos junto a corrientes desoladas;
Perdedores, y a la vez salvadores,
En este mundo sobre el que brilla la pálida luna.
Y, no obstante, según parece,
Somos quienes movemos y conmovemos a este mundo
Para siempre”


   Siendo a la vez muy consciente de no insistir en el argumento con quienes no sienten su llamada en su propia naturaleza, sus expresiones eran tan claras y contundentes que ridiculizaba con humor el pensamiento racional extremo devolviendo con la misma moneda sus argumentaciones en ironías. Por ejemplo, en su tratado Defensa de la mística enunciaba: “quienes sostienen que todo tiene que tener una base física sostienen también que esas concepciones místicas son una insensatez, podemos preguntarles: “¿Cual es entonces la base física de la insensatez?” O también: “¿Considera a la conciencia como algo sobrenatural? Entonces es él quien está admitiendo lo sobrenatural.” Y en otro fragmento expresa graciosamente: “El materialista convencido de que todos los fenómenos se reducen a electrones, cuantos y demás entidades físicas controladas por medio de fórmulas matemáticas, muy probablemente piensa que su propia esposa es una ecuación diferencial particularmente elaborada, pero probablemente también sabe tener el suficiente tacto como para no hacer uso de esa opinión en la vida doméstica.” (para leer otro texto de Eddington lleno de humor sarcástico sobre un científico racionalista ver última página del anexo de este anexo).

   “El proceso del descubrimiento científico se parece a la tarea de encajar entre sí las piezas de un gigantesco puzzle de cartón; el hecho de que se produzca una revolución en la ciencia no significa que haya que descolocar todas las piezas ya colocadas y ensambladas; significa que al ensamblar las nuevas piezas ya descubiertas tengamos que revisar la impresión que hasta entonces teníamos de cómo iba a ser la imagen final del puzzle una vez resuelto” Eddington. 


Figura 6: Cada creación nuestra, aunque no sea más que mental, constituye un nuevo ser que pasa así a cohabitar este mundo junto a nosotros. Seamos creativos! (Ilustración: Moebius)


   Este texto finaliza citando un extracto de los diez dogmas de la ciencia, según el biólogo Rupert Sheldrake.

Los diez dogmas de la ciencia:

1. La naturaleza es mecánica – Se cree que todo es similar a una máquina, no a un organismo. “Somos robots ambulantes”, (dice Richard Dawkins) máquinas controladas por cerebros programados genéticamente. Una metáfora que ha dominado a la ciencia desde el siglo XVII.

2. La materia es inconsciente — Todo el universo está hecho de materia inconsciente que misteriosamente se vuelve consciente en el cerebro humano.

3. Las leyes de la naturaleza están fijas– Son igual hoy de lo que eran durante el Big Bang y lo serán para siempre. La vida evoluciona pero el substrato físico sobre el que lo hace es inmóvil.

4. La naturaleza no tiene propósito –Todo continúa mecánicamente para siempre, sin una intención, siempre al azar.

5. El total de materia y energía es siempre el mismo –La ley de la conservación de la materia.

6. La herencia biológica es material – Todo lo que heredamos es material, proviene de los genes o de modificaciones epigenéticas.

7. Las memorias están almacenadas como trazos materiales — Toda la memoria está almacenada en un lugar específico en el cerebro.

8. La mente es el cerebro — Toda acción mental existe solo en el cerebro.

9. La telepatía y los fenómenos paranormales son ilusorios –Ya que toda acción mental solo existe en el cerebro, las personas inteligentes saben que no es posible que una acción mental se transmita fuera del cerebro.

10. Sólo la medicina mecanicista funciona — Sólo la medicina alópata, basada en la física y en la química conocida, funciona. Las terapias alternativas, la medicina homeopática y otros tratamientos de este estilo solamente son placebo.


lh 2011

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