El Fracaso de la Razón / Principal motivación para la escritura de este anexo dentro de mi tesis de doctorado
…La crisis es una crisis de consciencia… Me da la impresión de que un tipo totalmente distinto de moralidad y conducta, y una acción que brota de la comprensión del proceso integral de la vida, se ha convertido en una urgente necesidad en nuestro mundo de crisis y problemas en aumento. Intentamos lidiar con esas cuestiones a través de métodos políticos y organizativos, a través de reajustes económicos y diversas reformas; pero nada de todo ello llegará jamás a resolver las complejas dificultades de la existencia humana, aunque pueda ofrecer un alivio temporal… Pero existe una revolución totalmente distinta y que debería producirse si queremos salir de la serie infinita de ansiedades, conflictos y frustraciones en la que nos hallamos atrapados. Esta revolución ha de comenzar, no con teorías e ideas, que acaban demostrando su inutilidad, sino con una transformación radical de la misma mente.
Jiddu Krishnamurti
Todos nuestros actos, sin excepción, contribuyen a formar el mundo en que existimos y que validamos precisamente a través de ellos, en un proceso que configura nuestro devenir.
Humberto Maturana y Francisco Varela
Conocer no basta, debemos aplicar. La voluntad no basta, debemos hacer.
Bruce Lee
Este texto no pretende “iluminar” a nadie, ni mucho menos. Sólo es un intento de expresar la visión personal y poder compartirla como un modo de cerrar este ciclo lo más fiel a uno mismo posible. La libertad de expresión no puede ser concedida, sería ridículo tener que pedir permiso para ser libre. Esta es mi ciencia personal compartida. Y al mismo tiempo, nunca estará demás insistir en que mi punto de vista es sólo uno de miríadas de periscopios que se asoman desde el Gran Océano como la forma que encontró de contemplarse a sí mismo (Figura 5)... Por ello, también es un llamado a la no imposición de un nuevo dogma por otro. Que cada uno elija cómo cultivarse mejor.
La Ciencia cierta no existe. Tal vez ya todos estemos de acuerdo en eso. Pero, más allá de su capacidad de alcanzar la verdad o no, de todos modos me sentiría impulsado a abandonarla en esta forma porque no creo que haya tanto para explicar. Sí en cambio creo que hay mucho por experimentar, por vivir, por hacer, y simplemente SER.
¡Siempre hay más!
En esta ilusoria estabilidad estática del ámbito académico (y del mundo entero), me veo tentado a abrir otras ventanas, hacer penetrar otros vientos y a introducir semillas de una visión más holística y abarcativa de lo que pude experimentar realizando el estudio de tesis en sí.
Cuando comencé esta tesis doctoral tenía todo el entusiasmo de quien desea poder nutrir alguna visión innovadora para su vida y poder a su vez tranformarla desde adentro de la estructura académica con la profunda intención de aportar algo a este mundo lleno de necesidades de cambio. El transcurso de un par de años de la realización de la tesis me hizo ver que la satisfacción de ese anhelo no era posible y no tanto por lo que yo hiciera o dejase de hacer, sino porque de manera sistemática los engranajes mecánicos están aceitados girando de un modo cuya inercia es difícil de romper, la máquina es demasiado grande y uno desde adentro termina fortaleciéndola y agrandándola. El único modo que encontré de contrarrestar la frustración por no lograr ningún cambio favorable fue implementar yo mismo una serie de actividades que me llevaran a sentir que estaba haciendo algo que realmente valía para mí. Al fin y al cabo, lo mejor que uno puede dar al mundo es estar bien con uno mismo.
Una de estas actividades fue la música que pude crear y grabar en un EP, mostrado en vivo y conteniendo el relato de la problemática ambiental de las Sierras Grandes con el fin de difundir y que ello no quede en los recintos herméticos de la Universidad. El mismo se encuentra en este link: http://mundopangeatico.bandcamp.com/album/todo-bajo-el-mismo-cielo
La otra forma que encontré de no sentirme tan disgustado fue la de escribir este texto e incluirlo como anexo, así al menos, como una suerte de ‘tesis de renuncia’ podría sentir alivio de que mi experiencia no queda y muere en mí sino que puede servir y ser compartida y debatida tal vez enriqueciéndose con otras visiones complementarias de otras personas.
Después de todo, siempre a todo movimiento de masas se le opone uno o varios movimientos en el sentido contrario como fenómenos de la contracultura. Este fue mi brote de contracultura, mi superrealismo, mi propia generación Beat, mi underground devenido en superficie visible, mi propia lava en erupción que explota y se esparce aunque más no fuera que para estar más consciente de lo que me pasa, intentando no caer en lo que nos sale fácil que es esa suerte de inercia Confortably numb.
Como cantaba Spinetta “Alguien debió conservar y cuidar con amor a este jardín de gente, a Dios nunca se le ocurrirá”. Y es que no podemos seguir esperando que una fuerza superior haga por nosotros aquello de lo que somos los únicos responsables. Y si bien todo es transitorio, incluyéndonos a nosotros mismos como especie sobre este planeta, y no por extinguirnos la vida en el Universo terminaría, aún así somos responsables de nuestras elecciones y decisiones.
El significado profundo de amor, ¿por qué se nos olvidará con tanta facilidad, o por qué hace tanto ruido introducirla en los recintos de la academia regida por la razón? Sin amor no hay revolución posible, no hay acción conjunta para un mismo fin, no hay sinergia sino partes disfuncionales generando calor por fricción, hay devastación y desequilibrio. No me aparto de la premisa universal all you need is love de los "Beatles". Y esto sin que signifique la negación del conflicto como fuente de aprendizaje, ni mucho menos la aplicación de una nueva doctrina religiosa o forma de ‘newageismo’.
Esta orientación persnal no proviene de maestros, gurúes, escuelas, de ninguna academia ni líder político ni de ninguna clase. Comprendo que el rol de todos y cada uno es importante en este momento, y que el cambio más importante, esencial y crucial se da a nivel de cada individuo, de cada persona. Por eso nadie puede venir a decir qué hacer, el despertar, la motivación y la acción son individuales.
Creo en una forma de organización social equitativa en la que cada uno desempeñe una función importante de acuerdo a su capacidad particular, y que las jerarquías sólo sean de responsabilidad (de acuerdo a esas capacidades diferentes) y a los fines organizativos. No creo en una jerarquía vertical que implica el dominio de los que están arriba gozando de privilegios y acaparando riquezas, recursos naturales y sometiendo a esclavitud bancaria y a la degradación ambiental al resto de los habitantes.
La consciencia planetaria es conocer y sentir la interdependencia vital, la unidad esencial de la humanidad, y la adopción consciente de la ética y el ethos que ello implica. Un individuo dotado de consciencia planetaria reconoce su papel en el proceso evolutivo y actúa acorde a ello. Se trata de intentar una cultura que haga salir a la luz la verdadera naturaleza del hombre. Algo similar ya decía Rousseau en su tiempo, y aun continúa vigente. La necesidad de cambio de paradigmas se sienta en las bases de que ya no podemos continuar en una posición jerárquica creyendo entender a la naturaleza y al mismo tiempo sostener un status de dominio. El acto humano podría estar integrado al accionar de un ecosistema, y no que el ecosistema sea lo observado y nosotros los observadores, porque en esencia el observador y lo observado son lo mismo. Estamos frente a una disyuntiva entre la alienación total por esta forma cultural o la entrega e integración con la fuente inmanente que vibra en todo lo que nos rodea. Nuestra racionalidad forzosa y culturizada nos ha llevado hasta ese punto extremo que casi se sale de la gráfica.
En este sentido es que, en el ámbito en que se desempeñó la presente tesis, un estudio de ecología con la proposición de “medidas de manejo”, significa sumar acciones al viejo paradigma: imponer nuestra voluntad. A un ecosistema no hay que “manejarlo”, hay que dejarlo ser, siendo nosotros con él, pero en armonía y no en posición de dominio y abuso. La diferencia puede parecer sutil o profunda, pero si vamos a tomar acciones que contrarresten el rumbo que estamos llevando, la primera medida sería dejar de hacer lo que estamos haciendo porque no está funcionando. Así entonces, seguir sumando listas de bibliografías, publicaciones científicas de todo tipo (congresos, journals, conferencias), no aportan más que a un exceso en el tironeo de una cuerda que ya casi no aguanta más.
Al fin y al cabo, en este caos global, cada quien elige su senda y el libre albedrío es ineludible. Pero, ser creador siempre significa tener la capacidad para recibir lo nuevo (Figura 6).
Ninguna formación académica nos define.
Ninguna carrera profesional contiene nuestra vastedad.
Ningún título nos puede abarcar.
Sólo por medio de nuestra obra y nuestros actos podemos manifestar parte de nuestra alma.
El pensamiento libre no encajará nunca en ningún canon porque no tiene un precio.
Esta orientación persnal no proviene de maestros, gurúes, escuelas, de ninguna academia ni líder político ni de ninguna clase. Comprendo que el rol de todos y cada uno es importante en este momento, y que el cambio más importante, esencial y crucial se da a nivel de cada individuo, de cada persona. Por eso nadie puede venir a decir qué hacer, el despertar, la motivación y la acción son individuales.
Creo en una forma de organización social equitativa en la que cada uno desempeñe una función importante de acuerdo a su capacidad particular, y que las jerarquías sólo sean de responsabilidad (de acuerdo a esas capacidades diferentes) y a los fines organizativos. No creo en una jerarquía vertical que implica el dominio de los que están arriba gozando de privilegios y acaparando riquezas, recursos naturales y sometiendo a esclavitud bancaria y a la degradación ambiental al resto de los habitantes.
La consciencia planetaria es conocer y sentir la interdependencia vital, la unidad esencial de la humanidad, y la adopción consciente de la ética y el ethos que ello implica. Un individuo dotado de consciencia planetaria reconoce su papel en el proceso evolutivo y actúa acorde a ello. Se trata de intentar una cultura que haga salir a la luz la verdadera naturaleza del hombre. Algo similar ya decía Rousseau en su tiempo, y aun continúa vigente. La necesidad de cambio de paradigmas se sienta en las bases de que ya no podemos continuar en una posición jerárquica creyendo entender a la naturaleza y al mismo tiempo sostener un status de dominio. El acto humano podría estar integrado al accionar de un ecosistema, y no que el ecosistema sea lo observado y nosotros los observadores, porque en esencia el observador y lo observado son lo mismo. Estamos frente a una disyuntiva entre la alienación total por esta forma cultural o la entrega e integración con la fuente inmanente que vibra en todo lo que nos rodea. Nuestra racionalidad forzosa y culturizada nos ha llevado hasta ese punto extremo que casi se sale de la gráfica.
En este sentido es que, en el ámbito en que se desempeñó la presente tesis, un estudio de ecología con la proposición de “medidas de manejo”, significa sumar acciones al viejo paradigma: imponer nuestra voluntad. A un ecosistema no hay que “manejarlo”, hay que dejarlo ser, siendo nosotros con él, pero en armonía y no en posición de dominio y abuso. La diferencia puede parecer sutil o profunda, pero si vamos a tomar acciones que contrarresten el rumbo que estamos llevando, la primera medida sería dejar de hacer lo que estamos haciendo porque no está funcionando. Así entonces, seguir sumando listas de bibliografías, publicaciones científicas de todo tipo (congresos, journals, conferencias), no aportan más que a un exceso en el tironeo de una cuerda que ya casi no aguanta más.
Al fin y al cabo, en este caos global, cada quien elige su senda y el libre albedrío es ineludible. Pero, ser creador siempre significa tener la capacidad para recibir lo nuevo (Figura 6).
Ninguna formación académica nos define.
Ninguna carrera profesional contiene nuestra vastedad.
Ningún título nos puede abarcar.
Sólo por medio de nuestra obra y nuestros actos podemos manifestar parte de nuestra alma.
El pensamiento libre no encajará nunca en ningún canon porque no tiene un precio.
Cada día sabemos más y entendemos menos
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos.
La teoría es asesinada tarde o temprano por la experiencia.
Si no chocamos contra la razón nunca llegaremos a nada.
Albert Einstein
P.D.: Siempre aporta tener presentes los siguientes términos, cada uno de ellos en su significado más profundo y amplio:
inconmensurabilidad
deconstrucción
incualificabilidad
deconstrucción
incualificabilidad
lh 2011
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